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Esta frase de Jean Genet es la que La Cebra ha hecho propia, y que da una idea de la fuerza y carácter en el cual, además de un buen manejo de la técnica, se adivina una gran irreverencia, logrando superar lo establecido.
Madre Cebra Dice:

Inicié este proyecto hace diez y siete años (Junio 1996) durante la X Semana Cultural Lésbica-Gay. “La Cebra”… un proyecto homoerótico lleno de sueños, de libertad, igualdad, esperanza, optimismo, valentía y de un orgullo de ser y de estar.

Con el propósito de acercarme a la gente que vive y piensa como yo, a mis hermanos homosexuales, implacables y rebeldes que día a día reclamamos y exigimos nuestro justo lugar en esta a veces injusta e intolerante sociedad y juntos todos acercamos todavía más al México que nos mueve y nos conmueve –por lo que sea– y decirle que sólo con la igualdad y la tolerancia es como vamos a conformar una sociedad armoniosa e integral.

Desde su fundación la consigna es no cambiar de ruta, no desviarse de su objetivo fundamental.

Es por eso que año con año participamos en la
Semana Lésbico-Gay, La Marcha del Orgullo Gay, Jornadas de lucha contra el SIDA, las cuales tienen como objetivo promover la diversidad sexual. Apoyamos el movimiento Travesti y Transexual, razón por la cual en Noviembre de 1998 llegamos al foro del Palacio de Bellas Artes con la coreografía Antes que amanezca (cuando ya va muy mala), durante la final del XIX premio INBA-UAM, misma que se refiere explícitamente a la problemática del travesti en todos sus sentidos dentro de la suciedad mexicana.

Hemos convocado a distintos públicos porque La Cebra no es exclusivamente para sus iguales, gustamos de bailarle a cualquier tipo de público, de presentarnos ante cualquier tipo de público y de presentarnos en cualquier foro –aunque se nos rompa en tacononón–. Queremos llegar a todos los rincones del país, cosa que ha resultado difícil, ya que en algunos lugares de la provincia la censura nos ha dado la cara. Tenemos la esperanza y el optimismo en el pueblo que empieza a exigir un México de cambio y avance, para allá queremos ir y decir lo que somos a través de nuestros bailables, los cuales saben y suenan a rebelión. Para eso soy un postmoderno “Pancho Villa”.

Puedo hacer cualquier cosa, hago lo que me da la gana de hecho, excepto dejar México. Mi mayor deseo es algún día verlo distinto (valiéndome madre si se me tacha de utópico). No puedo quedarme callado y quisiera tener el poder para desaparecer del mundo estigmas de rechazo y discriminación, es por eso que apoyo la libre preferencia sexual. A menudo me sueño viviendo en un lugar, abierto, con tolerancia e igualdad para todos.

José Rivera Moya, Junio del 2012, México D.F.